Significado del teísmo

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El teísmo es el concepto filosófico que defiende la existencia de los dioses, es decir, entidades divinas superiores que habrían sido responsables de la creación del Universo y de todas las cosas que existen en él.

El teísmo apoya la idea de la existencia de uno (monoteísmo) o varios dioses (politeísmo), por lo que no se considera un tipo de religión. Este concepto se limita a clasificar sólo lo relacionado con la existencia de los dioses. La teología, por ejemplo, es una disciplina que nace y se basa en el concepto de teísmo.

Se puede dividir el teísmo en: monoteísmo (creencia en un solo Dios); politeísmo (creencia en varios dioses); y henoteísmo (creencia en varios dioses, uno siendo supremo para todos). Así, los teístas están formados tanto por cristianos (monoteístas), porque creen en un solo Dios, como por hindúes (politeístas), que creen en varios dioses.

La palabra teísmo se originó del griego théos, que literalmente significa “dios”. Así, el concepto de teísmo se opone directamente al ateísmo, que no cree en la existencia de ningún tipo de divinidad.

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La filosofía teísta comenzó a propagarse a partir del siglo XVII, a través del filósofo y teólogo inglés Ralph Cudworth (1617 – 1688). Su surgimiento vino a oponerse a los movimientos ateos, deístas y panteístas.

La principal característica del teísmo es el fortalecimiento de la idea de la existencia de un único Dios, omnipresente, omnisciente y omnipotente, y que trasciende todas las cosas existentes en el Universo.

Teísmo abierto

Consiste en una práctica teológica en la que se eliminan algunas de las principales características de Dios: omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia. Esta corriente también se conoce como “teología de la apertura” o “apertura de Dios”.

Como resultado de la llamada Teología de Procesos, los seguidores del teísmo abierto afirman que la divinidad creadora (Dios) no tiene la capacidad de conocer el futuro. De esta manera, puede cambiar constantemente de opinión sobre sus acciones, de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos.

Así, para el teísmo abierto, Dios es capaz de conocer todo lo que es posible conocer, sin embargo, como es imposible saber lo que está por venir, la suprema divinidad no sería absolutamente omnisciente.

Para justificar el teísmo abierto, sus defensores utilizan pasajes de las Sagradas Escrituras para mostrar cómo Dios se sorprende en algunas situaciones, además de cambiar de opinión y adquirir conocimientos a través de experiencias (Génesis 6:6; 22:12; Éxodo 32:14; Jonás 3:10).

Teísmo y deísmo

Como el teísmo, el deísmo cree que el universo fue creado por un ser de inteligencia superior. Sin embargo, ambos difieren en el hecho de que el deísmo cree que esta entidad puede o no ser Dios.

A diferencia de la base del teísmo, que consiste en la tradición y la revelación directa de información de los antepasados, el deísmo se basa en la razón, el pensamiento libre y las experiencias personales.

Por lo tanto, la concepción de Dios no está sólo en el hecho de que se ha revelado a través de las tradiciones antiguas, sino a través de la comprensión racional de la idea de la Divinidad. Por esta razón, los deístas no pueden ser considerados ateos, ya que creen en la existencia de una divinidad. Sin embargo, a diferencia del teísmo, el deísmo no ve la necesidad de institucionalizar las religiones u otros tipos de cultos formales.

Para los deístas, la divinidad creativa trató de dar a la naturaleza la responsabilidad de controlar el curso de la vida y todas las cosas. Así, desde el momento de la creación, el Creador deja de ejercer su posición como divinidad, prescindiendo así de la necesidad de adoración y culto por ella.

Las teorías deistas fueron elaboradas en el siglo XVII por Lord Herbert Cherbury, el creador del deísmo británico.

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