Significado de la reconciliación

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Reconciliar es el verbo que significa armonizar , tranquilizar , ajustar o ajustar .

La palabra conciliar también se refiere al acto de de llegar a un acuerdo con alguien o de crear una alianza con el propósito de lograr algún objetivo. Ex: Los padres se reconciliaron para protestar contra los métodos poco ortodoxos de los maestros.

Etimológicamente, esta palabra viene del latín concilium que indicaba un grupo de personas en reunión.

La reconciliación también puede consistir en encontrar un equilibrio y demostrar la capacidad de cumplir dos tareas distintas. Ex: Tiene mucha fuerza de voluntad y sorprendió a todos porque podía conciliar el estudio y el trabajo. / Tenía muchos problemas porque no sabía cómo conciliar la vida personal y profesional.

Existe la duda de muchas personas entre conciliar y consiliar . La escritura consiliar está mal , ya que es una palabra que no forma parte de la lengua portuguesa.

El Proyecto Conciliar es legal

El proyecto “Conciliar é legal” es un proyecto jurídico que tiene por objeto facilitar los procedimientos judiciales mediante un acuerdo entre las dos partes. Cuando una de las partes implicadas en un procedimiento judicial informa al tribunal de su intención de conciliar, se designa un conciliador y se programa una audiencia para llegar a una conclusión justa para ambas partes.

La conciliación es más barata, más rápida y más eficaz porque todo se resuelve en un solo acto y las partes implicadas no tienen gastos de documentos y viajes constantes a los tribunales.

Muchas personas recurren a la conciliación en casos de custodia de niños, pensión alimenticia, divorcio, accidentes de tráfico, etc. Sin embargo, hay algunos casos en los que no es posible hacer uso de este recurso, concretamente en los casos de delitos contra la vida o en los casos de violencia doméstica.

Concilio de la Iglesia

Un consejo es una reunión convocada por los líderes religiosos para tratar temas relacionados con la Iglesia.

El primer Concilio se conoció como Concilio de Jerusalén (episodio descrito en el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles), del que formaban parte presbíteros y apóstoles como Pedro y Pablo. El Concilio de Jerusalén fue llamado porque algunos hombres fueron a Antioquía y enseñaron que los hombres no podían recibir la salvación si no estaban circuncidados, lo cual no era la visión de la Iglesia. Así que el Consejo de Jerusalén contó con la participación de Pablo, Pedro, Bernabé, Santiago y otros para resolver este conflicto.

Más tarde, dentro de la Iglesia Católica hubo otros Concilios, como los Concilios de Niceia (el primero en 325 y el segundo en 787), que trataron de la herejía de Ario (I) y la legitimidad de la veneración de imágenes (II). Se convocaron dos Concilios Vaticanos, el primero entre 1869 y 1870 (sobre la infalibilidad pontificia) y el segundo entre 1962 y 1965 (sobre asuntos pastorales).