Importancia de los principios de proporcionalidad y racionalidad

      Comentarios desactivados en Importancia de los principios de proporcionalidad y racionalidad

Los principios de proporcionalidad y razonabilidad son preceptos que orientan la aplicación del ordenamiento jurídico para que éste aborde la situación concreta de manera adecuada y proporcional.

Los principios de proporcionalidad y razonabilidad aseguran la coherencia entre la aplicación y el propósito de la ley y garantizan su uso justo. Por esta razón, los principios se llaman también el principio de la prohibición de los excesos.

Los principios de proporcionalidad y razonabilidad se consideran principios generales del derecho y, por lo tanto, se aplican a todas las esferas. Sin embargo, como se aplican con mayor frecuencia en la administración pública, se estudian más en el derecho administrativo.

En lo que respecta a la administración pública, los principios de proporcionalidad y razonabilidad están implícitos en la Constitución Federal y expresamente previstos en el artículo 2 de la Ley Nº 9784/99, que regula los procedimientos administrativos en el ámbito federal:

La Administración Pública obedecerá, entre otros, a los principios de legalidad, finalidad, motivación, razonabilidad, proporcionalidad, moralidad, amplia defensa, contradictoria, seguridad jurídica, interés público y eficiencia.

Por administración pública se entiende los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) en todas las esferas federales, así como las entidades de administración pública indirecta (municipios, fundaciones, empresas públicas y empresas de economía mixta). En resumen, toda entidad que se dedique a la actividad estatal debe actuar de conformidad con los principios de proporcionalidad y racionalidad.

¿Existe una diferencia entre los principios de proporcionalidad y racionalidad?

No hay consenso en la doctrina y la jurisprudencia sobre las diferencias entre los principios de proporcionalidad y razonabilidad.

Gran parte de la doctrina y la jurisprudencia tratan los principios como sinónimos, ya que ambos términos transmiten la misma idea de adecuación. Esta visión conjunta de los principios no perjudica la comprensión o la aplicación de los institutos.

Hay autores que esbozan las diferencias técnicas entre los principios de proporcionalidad y razonabilidad. Este aspecto también es adoptado por la jurisprudencia. Según ella, mientras que la proporcionalidad consiste en la graduación de la medida (prohibición del exceso), la razonabilidad tiene en cuenta los análisis de:

Adecuación: compatibilidad entre la medida adoptada y el caso concreto.

Necesidad: Exigibilidad de la medida a la luz de la situación.

La diferencia más obvia entre los principios de proporcionalidad y razonabilidad es el origen. Mientras que la proporcionalidad se originó en el derecho alemán, la razonabilidad surgió en el derecho anglosajón.

Ejemplos de aplicación de los principios de proporcionalidad y razonabilidad

Como principios generales, la proporcionalidad y la racionalidad pueden aplicarse en todas las ramas del derecho. Algunos ejemplos son:

Derecho administrativo: un agente de vigilancia sanitaria revisa un supermercado y encuentra dos paquetes de arroz caducados un día. Entre las penas aplicables al caso, el agente aplica la más severa y destierra el establecimiento por 30 días. En este caso, el propietario del supermercado puede apelar la decisión por motivos de razonabilidad y proporcionalidad.

Derecho penal: en el derecho penal, considerando que el juez debe seguir las normas sobre la dosimetría de la pena, los principios de razonabilidad y proporcionalidad se centran más en el legislador, que, al definir la pena, debe mantener la coherencia con el bien jurídico protegido. Así pues, un delito leve contra la propiedad no debería tener una pena mayor que un delito contra la vida.

Derecho laboral: en el derecho laboral se expresan los principios de proporcionalidad y razonabilidad, por ejemplo, en los casos de despido por causa justa. El sistema jurídico establece que, para que se imponga una sanción tan severa, es necesario que haya una falta grave. Por lo tanto, debe haber proporcionalidad entre la conducta del empleado y la decisión del empleador.

Ver también:

  • Principios de administración pública
  • Principios constitucionales
  • Derecho administrativo