Significado de la crítica

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La crítica es una doctrina filosófica que niega todo conocimiento cuyos fundamentos no han sido analizados críticamente. Elaborada por el filósofo de la Ilustración Immanuel Kant (1724-1804), esta doctrina es también conocida como Crítica Kantiana.

La crítica se construyó como una opción metodológica al racionalismo y al empirismo, dos doctrinas que durante siglos dividieron a los estudiosos sobre la forma en que se adquiere el conocimiento.

Kant sostuvo que el conocimiento es el resultado de la interacción entre el objeto de estudio y el sujeto. Para él, los individuos poseen un conjunto de conocimientos “a priori”, que son anteriores a las experiencias y los conocimientos resultantes de las experiencias, llamados “a posteriori”.

Racionalismo X Empirismo

El racionalismo y el empirismo son dos doctrinas filosóficas que pretenden explicar cómo el conocimiento es adquirido por los seres humanos. Sin embargo, estas teorías son divergentes.

Para el racionalismo, el conocimiento se adquiere a través de la razón y no a través de las experiencias del ser humano. Además, los filósofos racionalistas creen que hay ideas innatas, que son conocimientos que nacen con los individuos.

El principal pensador racionalista fue René Descartes (1596-1650) y su frase “Pienso, luego existo” resume cómo la razón es central en la construcción del conocimiento.

El empirismo, a su vez, es la doctrina que defiende que el conocimiento es el fruto de la experiencia y la experimentación. Para los pensadores empíricos, el individuo aprende a través de experiencias sensoriales, con el uso de los sentidos.

John Locke (1632-1704) es el principal representante del empirismo, para él el conocimiento es el fruto de la experiencia, es decir, “el hombre es una tableta superficial”. Si el conocimiento es el fruto de la experiencia, los individuos sólo adquieren el conocimiento mientras viven.

Aprenda más sobre el racionalismo, el empirismo y entienda el significado de la frase “Pienso, luego existo”.

Crítica kantiana

Insatisfecho con ambas doctrinas e inspirado por las ideas del empirista David Hume (1711-1776) – otro filósofo del Siglo de las Luces – Kant propone un enfoque que se opone al empirismo y al racionalismo.

Para Kant, el conocimiento se adquiere a través de la interacción entre el objeto y el sujeto y tiene como punto de partida el interés del individuo en aprender sobre el objeto, es decir, Kant coloca al sujeto como la pieza principal en una relación cognitiva.

Kant critica el racionalismo y el empirismo, ya que sostiene que ambas doctrinas no consideran el papel activo de la persona en el proceso de adquisición de conocimientos.

De esta manera, Kant establece límites para el intelecto humano en relación con el conocimiento. A diferencia de una perspectiva escéptica, Kant cree en la posibilidad del conocimiento, pero argumenta que el individuo tiene un contenido sensible del que capta e interpreta la información.

Esto significa que un pensamiento no puede ser explicado con elementos externos al individuo, sino que debe estar relacionado con el funcionamiento mismo de su mente.

Al comprender la relación entre el sujeto y el conocimiento – colocando al individuo en el centro de esta relación – Kant promueve una revolución en la forma en que entendemos el proceso de aprendizaje.

Este cambio de perspectiva se conoció como la Revolución Copernicana de Kant, en referencia a Copérnico, que revolucionó la ciencia al mostrar que la Tierra no era el centro del universo, sino el Sol.

Comprender qué fue la iluminación y cómo funciona el sistema solar.

Conocimiento a priori y a posteriori

Contrariamente al empirismo y al racionalismo, que sostienen que el conocimiento es el fruto exclusivo de la experiencia y de la razón, respectivamente, Kant propone que los individuos posean el conocimiento “a priori” y “a posteriori”.

“A priori” es el conocimiento previo a la experiencia, son las nociones puras de comprensión, aquellas capacidades que el individuo tiene desde su nacimiento. A posteriori”, a su vez, es el conocimiento que viene después de la experiencia.

Por ejemplo, la capacidad de aprender otro idioma es un conocimiento “a priori”, mientras que el aprendizaje del propio idioma es un conocimiento “a posteriori”.

A partir de esta estructuración, Kant resuelve el punto muerto entre Descartes y Locke, sugiriendo que los individuos tienen un conocimiento y una forma de comprensión que es innata y que este conocimiento interactúa con el conocimiento que es el fruto de las experiencias.

Basándose en esta estructura, Kant cree que los individuos tienen gafas de la razón, compuestas de conceptos a priori. Estas gafas influyen en la forma en que la gente interpreta y entiende el mundo. Esto significa que los objetos no pueden ser vistos como realmente son (en sí mismos), sino como la razón los interpreta.

Por eso el sujeto es la pieza central del conocimiento, después de todo, es a partir de sus gafas de la razón que construirá una interpretación de un objeto. Así, sería imposible afirmar lo que es un objeto en sí mismo, sólo decir cómo se manifiesta, cómo aparece.

Comprende cuál es la razón.

¿Quién era Immanuel Kant?

Immanuel Kant nació en 1724 en Prusia Oriental, donde hoy se encuentra Alemania. Kant era de una familia sencilla, su padre trabajaba en una fábrica y su madre se ocupaba de la casa.

Sobresalió en la escuela y fue nominado por el director para estudiar filosofía. Kant también estudió teología y tenía un enorme interés en otras disciplinas como las matemáticas, la geografía y la metafísica.

Tras la muerte de su padre en 1747, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a su familia, pero consiguió volver a la escuela en 1755 y en 1770 se convirtió en profesor titular de la Universidad de Königsberg.

Las producciones filosóficas del autor se dividen en tres momentos:

  • El período precrítico, antes de desarrollar la crítica, cuando adoptó una filosofía más dogmática y racionalista.
  • A continuación tenemos el momento crítico, en el que escribe sus obras más influyentes, como: Crítica de la Razón Pura (1781) y Crítica de la Razón Práctica (1788).
  • Finalmente, el período post-crítico, cuando el filósofo ya era conocido y respetado por sus producciones intelectuales.

Ver también el significado de dogmatismo, escepticismo y metafísica.