Significado del buen hijo que hace la casa

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El buen hijo hace la casa es un dicho popular usado para expresar el acto de volver a hacer algo que ya estaba acostumbrado a hacer, o visitar y estar en un lugar ya habitual.

Una de las principales dudas sobre esta frase es el uso de la grieta en la letra “a”. Según el portugués moderno, el crase se utiliza cuando una preposición igual y un artículo se fusionan (“a” + “a”). Sin embargo, en “el buen hijo en que se convierte la casa” no hay ningún uso de la palabra “crase”, ya que no hay ningún artículo antes de la palabra “casa”, siendo la letra “a” una preposición que reacciona con el verbo “torna” (“hace en alguna parte”, por ejemplo).

La palabra “casa”, cuando tiene el significado de “lugar donde se vive”, “vivienda propia”, exime el uso de un artículo. Por lo tanto, al no existir un artículo que se “fusione” con la preposición “a”, no se produce el uso de la grieta.

En el campo religioso, esta expresión se relaciona con la famosa parábola del “Hijo Pródigo”, descrita en la Santa Biblia Cristiana en el libro de Lucas 15: 11-32.

Aprende más sobre el significado de la Parábola.

La parábola cuenta la historia de dos hijos que, igualmente, reciben sus primeras herencias de su padre. Uno de los hijos, sin embargo, decide tomar todo el dinero que ha recibido y dejar su casa, abandonando a su familia para disfrutar de las lujurias del mundo. Un poco más tarde, después de gastar toda su economía en la inutilidad, se encontró solo e indefenso, reconociendo el verdadero valor de la familia y arrepintiéndose de haber dejado a su padre a cambio de la mediocridad. Al regresar a casa arrepentido, el padre lo recibe con gran alegría, estando contento de ver que “el buen hijo hace la casa”.

Para los cristianos, esta historia representa el principio del arrepentimiento. En otras palabras, incluso las personas consideradas pecadoras y desviadas del llamado “camino de Dios”, si se arrepienten, serán recibidas con los brazos abiertos por el Salvador. También significa la representación de un Dios bondadoso y misericordioso, que no guarda rencor y sabe perdonar y amar a todos sus hijos, incluso a los más “rebeldes”.

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