Significado de la afectividad

      Comentarios desactivados en Significado de la afectividad

La afectividad es un término derivado de la palabra afectivo y afecto. Designa la cualidad que abarca todos los fenómenos afectivos.

En el campo de la psicología, la afectividad es la capacidad del individuo de experimentar el conjunto de fenómenos afectivos (tendencias, emociones, pasiones, sentimientos). La afectividad consiste en la fuerza ejercida por estos fenómenos sobre el carácter de un individuo. La afectividad desempeña un papel crucial en el proceso de aprendizaje del ser humano, porque está presente en todos los ámbitos de la vida, influyendo profundamente en el crecimiento cognitivo.

La afectividad permite al ser humano revelar sus sentimientos hacia otros seres y objetos. Gracias a la afectividad, las personas son capaces de crear lazos de amistad entre ellas e incluso con animales irracionales, porque los animales también son capaces de mostrar afectividad entre ellos y con los seres humanos.

Las relaciones y los vínculos creados por la afectividad no sólo se basan en los sentimientos, sino también en las actitudes. Esto significa que en una relación hay varias actitudes que deben cultivarse para que la relación prospere.

Uno de los grandes pensadores que se acercó al concepto de afectividad fue el psicólogo francés Henri Wallon. Según Wallon, la inteligencia no es el elemento más importante del desarrollo humano, pero este desarrollo dependía de tres aspectos: el motor, el afectivo y el cognitivo. Así, las dimensiones biológica y social eran inseparables porque se complementaban entre sí. La evolución de un individuo no depende sólo de la capacidad intelectual garantizada por el carácter biológico, sino también del entorno que también condicionará la evolución, permitiendo o impidiendo el desarrollo de ciertas potencialidades. La afectividad surge en este entorno y tiene una gran importancia en la educación.

La afectividad en la educación

Jean Piaget, Henri Wallon y Lev Vygotsky, famosos autores y expertos en el campo de la educación, han dado a la afectividad una gran relevancia en el proceso pedagógico.

Según Piaget y Wallon, el desarrollo se produce en varias etapas, y en ellas alternan la inteligencia y la afectividad en importancia. En el primer año de vida de una persona, la afectividad es predominante porque el bebé la utiliza para expresarse e interactuar con el mundo que lo rodea.

Sin embargo, la afectividad no sólo es importante en esta etapa. La afectividad determinará el tipo de relación entre el profesor y el estudiante, lo que tendrá un gran impacto en la forma en que el estudiante adquiera nuevos conocimientos.

Durante muchos años, el aspecto cognitivo ha sido el principal objetivo de la atención, y la evolución del área afectiva es a menudo olvidada, lo que impide al estudiante alcanzar su máximo potencial.